Que alegría la que siento al comprar matas y luego sembrarlas , para más tarde ver como van emergiendo las flores, las hojas verdes , como van buscando el sol, la brisa, como agradecen el que se les riegue con agua fresca al notar sus hojas mas verdes y carnosas . Es más o menos la misma alegría al ir a una plaza de mercado y ver la abundancia de frutas, de verduras, su variedad, su hermosura , su disposición por colores, o por texturas , es algo sinigual, no me canso de ir, de agradecer por tanta abundancia y de reconocer en cada una de esas maravillas de la naturaleza la presencia viva, palpable de nuestro Creador.
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